
«Cuando se construía el Templo bajo tierra, operamos primero en un saloncito de 4 metros de largo por 3 de ancho; cabíamos muy pocos estudiantes y el altar ocupaba metro y medio para ritualizar. El Maestro Aun Weor ordenó ampliar el salón, y cuando el salón llegó a 5 metros de largo por 4 de ancho, casi se viene abajo debido a los cientos de toneladas de tierra y árboles que tenía encima.
Los hermanos, ante el peligro inminente de hundimiento, ponían tablones para sostener el techo y para sostener los tablones ponían vigas de madera fuertes, pero era tanto peso que las vigas que sostenían en forma improvisada el techo se hendían por la mitad e igual cosa los tablones.
Ellos llamaron al Maestro Aun Weor para conjurar el mal; el Maestro concurrió, se metió en medio de aquel peligro y aceleró el trabajo para evitar que el techo se derrumbara. Él pedía a KITICHI, Dios de la Tierra, para trabajar con los gnomos y pigmeos, elementales de la tierra; invocaba a la Bendita Diosa Madre del Mundo, Madre Naturaleza, y el techo amenazaba venirse a tierra. Yo acababa de llegar muy cansado porque el recorrido para el ascenso lo hacíamos a pie, 9 horas de ascenso; los hermanos me comunicaron: “Maestro Medina, ayúdenos a sacar al Maestro del Templo que se está hundiendo y lo va a aplastar”. Me fui con ellos y al ver al Maestro en peligro de muerte, también me introduje al Templo y con él hice peticiones a los Dioses Elementales; los hermanos cortaban árboles gruesos, los cuales arrastraban desde la montaña, los ponían de refuerzo y estos se abrían de par en par. Fue una lucha tremenda porque el Maestro no salía de aquel peligro y yo no quería dejarlo solo y esto aumentaba el desespero de los hermanos al pensar que iban a perder a sus dos Maestros. De pronto el Maestro dio un “Alto”. Todos paramos nuestros trabajos y salimos con él; el techo no siguió derrumbándose y nos comunicó “La orden es tumbar la montaña que hay encima del Templo, después sacar la tierra a pico y pala y más tarde armar en concreto el techo en forma de bóveda y luego cubrirlo nuevamente con la tierra sacada y sembrar arbustos pequeños sobre el techo”. Esta obra llevó meses de trabajo, pero se logró.
Cuando se llegó el tiempo de cubrir el techo del Templo, recurrí a un amigo Arquitecto y constructor de experiencia en el ramo para que me hiciera el proyecto. Mi amigo demoró en la entrega de los planos y proyecto y en vista de la demora uno de los hermanos del templo pidió a los Maestros de la Logia Blanca ser dirigido internamente por ellos; se trató del hermano Ignacio Amorteguí Valbuena, Abad del Templo y Arzobispo primado de Colombia, ya fallecido. Y los Maestros le mostraron en visión de Dios cómo debía hacer el techo: 14 metros de largo por 6 de ancho, y el proyecto resultó igual al proyecto que hizo el Arquitecto amigo, la única diferencia consistía en que en el croquis del Arquitecto las varillas de enchufe en las paredes tenían en la punta un semicírculo para pasar otra varilla de una pulgada por entre todas ellas darle seguridad al techo. Al preguntarle al hermano Ignacio sobre el sistema de que las varillas eran rectas y entraban en las paredes, me contestó: “Primero tenemos costo, y segundo la seguridad del nuestro está en los cientos de toneladas que lleva encima el techo, así no lo levanta nada jamás”» Tomado de: V.M. Gargha Kuichines en su libro: Anécdotas e historia de la gnosis Capítulo IX
«Uno de los más trascendentales acontecimientos que se verificó en el S.S.S. fue el Advenimiento de Samael, hecho ocurrido el día 27 de Octubre de 1954, nueve años antes de la entrada de Acuario, Era que comenzó exactamente el día 4 de Febrero de 1962 a las 2 de la tarde, y que se inició con un eclipse de Luna.
A las dos de la tarde del día 27 de Octubre de 1954 nos reunimos con Aun Weor, los hermanos del Templo y 11 Maestros de Misterios Menores y Mayores, entre los cuales recordamos los siguientes: Aun Weor, Gargha Kuichines, Johani, Paconder, Sum Sum Dum, Sanfragarata, Pavoni, Andrés, Litelantes, Kefren, Mom, Zankario Correnza y Tarom. El Maestro Aun Weor fue acostado sobre una mesa dura, se hizo una gran cadena alrededor de él y al poco tiempo tanto el Maestro Aun Weor como los que lo defendíamos, comenzamos a recibir ataques de todo orden. El Iniciado de mayor grado era Johani (Juan de Patmos). Cuando los ataques recrudecieron, Johani dio orden a los Maestros presentes de esgrimir las espadas y así lo hicimos. La ceremonia duró 4 horas y en el transcurso de ella el Maestro Aun Weor quedó muerto; esto nos llenó de terror a todos los que presenciamos la ceremonia. Asistieron los Maestros de la Blanca Hermandad, Samael impartió órdenes, gran tensión nerviosa nos sacudía a todos, las fuerzas tenebrosas cubrieron con vendas negras a varios miembros de la cadena, para que no pudieran ver ni traer recuerdos. Al fin, después de 4 horas de luchas, se movió el cuerpo del Maestro y se obtuvo el Advenimiento de Samael. Gran alegría sentimos todos y simultáneamente gritamos “¡Triunfamos!, ¡Triunfamos!”. Música inefable se oía en los mundos internos, alegres campanas anunciaban el Advenimiento.
Cuando el Maestro despertó, preguntó: “¿Dónde me encuentro?” y luego dijo “Me siento doble, ¿Qué me sucedió?”, y se tentaba la cabeza. Desde ese mismo día notamos mayor lucidez en sus ideas y conceptos. Algo grandioso había sucedido en todo su Ser. Por ello hoy celebramos con gran regocijo esta magna fecha, 27 de octubre, para que los pueblos de la Tierra recuerden la fecha del Advenimiento del Nuevo Redentor del Quinto Ángel del Apocalipsis, del Avatara de Acuario». Tomado de: V.M. Gargha Kuichines en su libro: Anécdotas e historia de la gnosis Capítulo IX .











